MUJERES PIONERAS: La historia de la estiba comienza a escribirse también en femenino

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Cristina e Irga son dos de las primeras 14 mujeres que se han animado a entrar en el mundo de la estiba y la desestiba en el Puerto de Las Palmas en la primera convocatoria de empleo de este sector en el siglo XXI

Su ejemplo rompe con falsos mitos y abre un mundo de oportunidades laborales

Esther Medina Álvarez

Cuando hace 26 años se convocaron plazas para contratar a estibadores en el Puerto de Las Palmas, ninguna mujer se presentó. Este trabajo de gran exigencia, entonces, se consideraba una profesión para hombres fornidos capaces de descargar a mano cajas de pescados congelados y otras mercancías pesadas. Sin embargo, a medida que se ha mecanizado la labor de la estiba y desestiba, y se ha avanzado en la igualdad, las mujeres han empezado a mostrar su interés por este sector y en la primera convocatoria de plazas en el siglo XXI, 14 féminas han dado el paso para conquistar los muelles.

Cristina Cordero, de 25 años, e Irga Núñez, de 40, son dos de ellas. Esta semana han comenzado su periodo de formación junto al resto de nuevos estibadores (un total de 90) que durante los próximos meses estarán preparándose para realizar una de las labores que mantiene activo el recinto portuario.

Cada una llegó desde un punto diferente.

Pasión por la maquinaria pesada

A pesar de su juventud, Cristina, que nació en Badajoz, cuenta con una amplia trayectoria a sus espaldas trabajando con maquinaria pesada, una de sus grandes pasiones. Precisamente esa afición fue la que le hizo optar a las plazas convocadas por el colectivo de estibadores del Puerto de Las Palmas, donde espera poder manejar en el futuro grandes grúas.

Hasta ahora, relata, había trabajado en almacenes de Holanda a través de varias empresas de trabajo temporal de ese país, por lo que está acostumbrada a mover mercancías de un lado a otro manejando vehículos.

Aunque no conocía el sector portuario a fondo, sí que había visto que se utiliza maquinaria pesada, algo que siempre le había llamado la atención, por lo que no se lo pensó mucho cuando vio la convocatoria.

La selección

Confiesa que las pruebas que tuvo que superar para formar parte de los 90 nuevos estibadores «fueron durillas», pero una vez superadas está ansiosa por empezar a trabajar a pie de muelles.

En concreto, tanto ella como el resto de los aspirantes tuvieron que realizar un examen psicotécnico, pruebas de natación, una entrevista personal y una prueba de idiomas, entre otras. Ella habla inglés y está «intentando aprender alemán».

De La Isleta

Para Irga, sin embargo, el puerto formaba parte de su día a día desde pequeña. Esta vecina de La Isleta no es la primera vez que se adentra en un mundo mayoritariamente masculino, puesto que formó parte de la unidad Soria 9 del Ejército de Tierra durante varios años. Su último trabajo fue de auxiliar de educación en un centro de menores extranjeros no acompañados en Las Coloradas.

Viviendo en La Isleta, el Puerto siempre ha sido parte de su paisaje cotidiano y conocía a muchas personas que trabajaban allí. 

Sin embargo, desde que empezó a entrenar CrossFit en un gimnasio ubicado en el mismo puerto, coincidía con estibadores que llegaban después de realizar su jornada «y los escuchaba hablar», por lo que sabía que «es un buen trabajo, que es duro, pero que tiene muy buenas condiciones». Por ese motivo, cuando supo que se abría el plazo para entrar a formar parte de esta plantilla, decidió apuntarse y «mejorar» su situación laboral.

Irga, que puede hacer sentadillas cargando 100 kilos, está «emocionada» porque es un nuevo trabajo y va a mejorar su calidad de vida. Además, añade, «voy a trabajar con muchos compañeros que son como amigos, que viven por mi casa».

Normalización

Aunque la incorporación de la mujer a este sector en la Isla es fruto de la normalización del acceso de las féminas a todos los ámbitos laborales, ambas son conscientes de que están allanando el camino a otras que hasta ahora no veían en la estiba una salida profesional.

A ellas, Cristina les anima a prepararse para cuando se abra una nueva convocatoria, «porque hoy en día todos somos iguales y todos podemos hacer el mismo trabajo».

Reconocen que en su entorno, hubo quien se sorprendió al principio, pero en general las respuestas que han recibido a su decisión de trabajar como estibadoras han sido muy positivas.

Los nuevos estibadores recibirán formación durante ocho meses

Irga Núñez, Cristina Cordero y las otras 88 personas que han se han incorporado esta semana a la plantilla de estibadores del Puerto de la Luz han iniciado ahora una fase de formación que se extenderá durante los próximos ocho meses y contará de dos fases, una básica y otra de especialización, aunque seguirán aprendiendo al menos durante dos años.

Estas dos nuevas trabajadoras portuarias aseguran que han sido muy bien recibidas por los estibadores veteranos y que ya están ansiosas por conocer en profundidad los muelles y todos los entresijos de esta profesión. Mientras que Irga no tiene predilección por ninguna labor en concreto, a Cristina le puede su afición por la maquinaria pesada y no ve el momento en subirse a una grúa para cargar y descargar contenedores de los grandes barcos que atracan en el Puerto de Las Palmas. 

Son conscientes de las exigencias de este trabajo y no se achican ante maniobras como las realizadas recientemente para atender la demanda del MSC Allegra, que supuso varios días de turnos ininterrumpidos. n